Cuenta la leyenda, que en el norte de Chile existió una princesa inca, que escapando de los españoles se refugió en un oasis cercano a Iquique. En ese pedazo de tierra, la indígena entregó una cruda resistencia a los conquistadores europeos, ejecutando sin piedad a los católicos y españoles que osaban pasar cerca de sus territorios. Por esto le llamaban la “Tirana”.
Un día llegó un español que enamoró a la princesa, haciendo que esta cambiara toda su concepción del mundo. El hombre enamoró a la mujer y la introdujo al catolicismo. Esto le costó la vida. Sus súbditos se sintieron traicionados y mataron a su reina.
Antes de morir, la princesa pidió ser enterrada con su amado y que encima de sus cuerpos se pusiera una cruz católica. Debido a su trágica historia, este punto se transformó en un sitio de devoción y peregrinación por mucho tiempo. Debido a su relevancia popular, se decidió construir una iglesia en el lugar, que llamaron Nuestra Señora del Carmen de La Tirana. Esta edificación fue inaugurada un 16 de julio, fecha en la que se celebra la Fiesta de La Tirana.
